Juan Blanco: de las casetas a la salida


La salida de Juan Blanco Zaldívar del Departamento de Carreteras de Cuota no provoca sorpresa, sino alivio. Su gestión terminó atrapada entre largas filas, carriles cerrados y usuarios pagando por un servicio que no recibían. Apenas en marzo presumía ampliaciones en Cuauhtémoc, Sacramento y Ahumada; meses después, la operación seguía provocando inconformidad. Mucho anuncio de infraestructura, pero poca capacidad para mantener abiertas y funcionando las casetas.

La gobernadora Maru Campos tuvo que exhibir públicamente lo que dentro del Gobierno ya resultaba inocultable: Blanco estaba más ocupado en la campaña interna del PAN que en atender su responsabilidad. “Tiene que dejar la campaña y ponerse a trabajar”, le reclamó después de conocer las quejas por la saturación en la caseta de Cuauhtémoc. Cuando una gobernadora tiene que preguntar públicamente “Juan, ¿dónde andas?”, la respuesta administrativa suele llegar poco después: afuera.

Ahora Blanco se refugiará bajo el paraguas político de César Jáuregui, a quien respaldó abiertamente para la alcaldía de Chihuahua. Está en su derecho de hacer campaña, pero no de cobrar como funcionario mientras abandona la operación de un servicio público. Ojalá su relevo entienda algo elemental: las casetas están para cobrar peaje, no para pagar favores políticos.

Juan Blanco administró tan mal los aforos que terminó agilizando solamente su propia salida. En las casetas dejó largas filas; en Gobierno, por fortuna, la puerta de salida estaba despejada.



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