Cruz y Quezada: la ambición por duplicado


Cruz Pérez Cuéllar quiere conquistar Chihuahua capital con un operador que también busca conquistar su siguiente cargo: Marco Quezada. El exalcalde coordinará los trabajos políticos de Cruz mientras mantiene su aspiración de encabezar a Morena en el municipio. La fórmula resulta muy conveniente para ambos: uno consigue quien promueva su proyecto y el otro puede aprovechar esa exposición para impulsar el suyo. Quezada tendrá que explicar cómo distingue ambas encomiendas. Porque cuando el promotor también quiere aparecer en la cartelera, conviene preguntar para quién está vendiendo los boletos.

La cercanía tiene, además, un componente público que merece escrutinio: Lucía Chavira, esposa de Quezada, continúa al frente del DIF de Ciudad Juárez y fue ratificada en noviembre de 2024 a propuesta de Cruz. Ese vínculo exige transparencia sobre la separación entre las responsabilidades institucionales y los intereses partidistas. Chavira debe responder por los resultados del organismo; Cruz y Quezada, por los medios con los que sostienen su operación política. La confianza entre ellos puede ser absoluta; la confianza ciudadana se gana rindiendo cuentas.

Cuando se sienten con empresarios y organizaciones civiles, tendrán que explicar qué problemas resolverían y con qué resultados respaldan sus aspiraciones. Organizar reuniones y sumar conocidos demuestra capacidad para construir una candidatura; gobernar exige bastante más. Cruz deberá justificar por qué su proyecto necesita a los operadores de siempre, y Quezada, qué ofrece además de su experiencia para mantenerse cerca del poder. Para repartirse las tareas ya se entendieron; falta saber si alguna incluye escuchar a los ciudadanos.

Antes de pedir las llaves de Chihuahua, que expliquen por qué siempre aparecen los mismos en la puerta. La transformación entre cuates tiene una ventaja: todos se conocen. El problema es que los ciudadanos también los conocen.

 



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