Sheinbaum calificó hoy al embajador de Estados Unidos, Ronald Johnson, como “un buen aliado de México” que ayuda a conseguir acuerdos con Washington, en abierto contraste con Andrés Manuel López Obrador, quien lo describe como un “excitado y entrometido policía”, prepotente y ajeno a las formas diplomáticas.
Ante los principales empresarios del país, reunidos para celebrar el 50 aniversario del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Sheinbaum elogió públicamente al representante de Donald Trump, a quien su antecesor dedicó severas descalificaciones en su libro Pueblo, publicado recientemente.
“El Embajador nos ayuda mucho, el Embajador Johnson, en los acuerdos con el Gobierno de los Estados Unidos, es un buen aliado de México. No solamente para la negociación que tenemos de manera permanente, sino las medidas que hemos estado tomando”, afirmó la mandataria.
En su libro, López Obrador sostiene que Johnson “no es diplomático ni tampoco político; más bien actúa como un excitado y entrometido policía. Debería ser más ecuánime y menos prepotente”.
El expresidente va más lejos y recomienda al representante de Trump “buscar parecerse más a Josephus Daniels y menos al siniestro Henry Lane Wilson”, el embajador estadounidense que participó en la conspiración contra Francisco I. Madero en 1913.
La comparación tiene una fuerte carga histórica: López Obrador coloca a Johnson frente al antecedente de un diplomático vinculado al derrocamiento de un presidente mexicano y advierte que “en política exterior no se debe pontificar en territorio ajeno”.
En Pueblo, López Obrador acusa al embajador de haber reaccionado con un tono desafiante ante lo que el exmandatario describe como participación ilegal de la CIA en Chihuahua, y cuestiona sus advertencias sobre posibles procesos judiciales en Estados Unidos contra políticos mexicanos relacionados con el narcotráfico.
También denuncia una creciente intromisión de la embajada estadounidense y de agencias como la CIA, la DEA y el FBI en asuntos internos de México, bajo el argumento del combate al narcotráfico.
Las críticas del expresidente fueron planteadas a Sheinbaum durante su conferencia del 5 de octubre. La mandataria evitó respaldarlas: “Como Presidenta, tengo que tener una opinión diplomática siempre”, respondió, y señaló que se trataba de una opinión personal de López Obrador.
Sin embargo, ese mismo día reclamó a Johnson su participación, junto con el gobernador panista Mauricio Kuri, en la colocación de la primera piedra de una academia internacional de capacitación policial en Querétaro, sin la autorización correspondiente del gobierno federal.
Sheinbaum instruyó a la Secretaría de Relaciones Exteriores a llamar al embajador y al gobernador para pedir explicaciones por la organización de una iniciativa de cooperación policial internacional sin intervención de las autoridades federales competentes.
Tres días después, la Presidenta recibió a Johnson en Palacio Nacional, durante un encuentro con empresarios estadounidenses. Y hoy, ante los dirigentes del CCE, reconoció expresamente su colaboración en las negociaciones con Washington.
La diferencia entre ambos dirigentes de Morena quedó registrada en sus propias palabras. Para López Obrador, Johnson es un funcionario entrometido y prepotente, cuya conducta recuerda la de un embajador involucrado en el derrocamiento de Madero. Para Sheinbaum, es un aliado que ayuda a México a alcanzar acuerdos con el gobierno de Trump.
Mientras el expresidente lo compara con el siniestro Henry Lane Wilson, su sucesora le agradeció públicamente su colaboración.

